Sobre la libertad de opinar

Con todo el revuelo que se ha montado con el tema de Mobuzz TV, quise ayer leer lo que al respecto se comentaba en otros blogs y noticieros, y no pude evitar caer en la página del archiconocido Enrique Dans. En el post que escribió al respecto de la noticia, hizo una referencia que no puedo pasar sin comentar, y que Dios me pille confesado por atreverme a criticar, desde este humilde sitio, aunque con el debido respeto, a uno de los grandes de la blogosfera española.

En concreto Enrique Dans dice: -A los que “les ofende” que se pida dinero para salvar una empresa, no tengo nada que decirles, sobre todo a aquellos que de manera evidente se alegran por los problemas de los demás (en realidad sí tengo qué decirles, pero no lo pondré por escrito por respeto al resto de lectores).

Suscribo totalmente la segunda parte de este enunciado, refiriéndome a que también considero que es totalmente ruín alegrarse de las desgracias ajenas. Ni siquiera una supuesta venganza haría lícito este comportamiento, que no deja ver más que la bajeza moral a la que podemos llegar los seres humanos para con nuestros mismos semejantes.

Es la primera parte la que me chocó al leerla, pues me ha dado la impresión que a Enrique Dans le parece que quien se siente ofendido por algo así es merecedor de, cuanto menos, una buena reprimenda. Y es que a mí me parece que nada tiene que ver el tocino con la velocidad. Creo que es perfectamente lícito tener una opinión negativa al respecto sin que ello conlleve una falta de respeto asociada, ni que estemos despreciando la labor ni la iniciativa en cuestión. ¿Por qué alguien, si así lo estima oportuno, no debería sentirse ofendido por un tema como el que nos ocupa? Y que conste que mi opinión no tiene nada que ver, pues yo entiendo y apoyo la iniciativa para salvar Mobuzz. Pero también entiendo que haya gente que se sienta ofendida porque una empresa le pida dinero, y veo lícito que exprese esa opinión, siempre que se haga desde el respeto y la consideración, como he dicho.

Se me pueden ocurrir varias razones para ello: personas que estén a punto de perder hasta su propia casa, o que tengan dificultades incluso para alimentar a los suyos y no tengan a quien acudir, dados los tiempos que atravesamos, o incluso que sin sufrir demasiadas dificultades consideren, en su opinión, que no es lícito algo así por las razones que estimen oportunas, y se sientan ofendidos, etc. Cada persona es un mundo, y cada uno tiene sus propias razones para sentirse de una u otra manera. Claro, que siempre se puede argumentar eso de: “si no quieres participar, no participes y punto”, pero hay que entender que dadas las circunstancias, es imposible pretender que únicamente haya mensajes de apoyo, elogios y ánimos para seguir adelante. Es lógico que haya otro tipo de pronunciaciones, dado el alcance y el caracter público de la campaña.

De hecho he podido leer alguna opinión negativa muy respetuosa en la misma página de Mobuzz, e incluso personas que se preguntan sobre los gastos mensuales, aparentemente elevados según sus opiniones, de la producción de contenidos, del mantenimiento de las instalaciones y de otros gastos derivados de la gestión de la empresa. Todos estos planteamientos, siempre que hayan sido formulados desde el respeto, me parecen muy legítimos y no tienen por qué estar sujetos a ningún tipo de reprobación. Ante una situación así, creo que, además de aceptar de buena gana la ayuda que los demás nos puedan proporcionar, también hay que ser lo suficientemente “diligentes” y humildes como para encajar las críticas que nos puedan venir. Insisto, todo ello desde el respeto hacia las personas y hacia las dificultades de las que nos han hecho partícipes en este caso, posiblemente porque no había más remedio.

Los comentarios irrespetuosos y despectivos, cuya única función es mofarse del mal ajeno y regocijarse en él, desde luego merecen unas palabras que tampoco van a ser escritas aquí, por respeto al resto de lectores.

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